Uno de los derechos humanos

13.01.2007 21:16
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#1 Uno de los derechos humanos
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super Mitglied

Impresionante la manera de pensar expuesta aqui.

Cuando usted es: uno de los derechos humanos

Eloy Arnaldo González.

Uno de los derechos humanos. La expresión la escuche por primera vez cuando hacia fila en el comedor del Hospital donde trabajaba, hacia unos pocos meses que había sido detenido, y la posibilidad de que me hicieran un acto de repudio y me expulsaran del centro de trabajo eran hechos inminentes.

Una enfermera, detrás de mí me pregunta si era cierto que yo era, “uno de los derechos humanos” a lo cual asentí mientras le inquirí de igual forma: ¿qué hay con eso? En más de una ocasión escuche a mis espaldas esa expresión que califica o descalifica según como se interprete.

Uno de los derechos humanos, si es que entienden, es una persona, en este caso en Cuba, que hace causa común con aquellos que le han sido conculcados sus derechos, vale decir la población cubana en su totalidad. Conoce y distribuye la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo cual es un delito en Cuba, y está siempre dispuesto no sólo a darla a conocer, sino a demandar su aplicación y respeto. Muchos aseguran que esto en Cuba no tiene sentido, como no lo tiene en otros muchos lugares. No se puede demandar el respeto por los derechos humanos , donde no hay derechos humanos, argumentan.

Uno de los derechos humanos, es aquel que se cruza en el camino de los que violan el derecho y hacen caso omiso de los desprotegidos, vilipendiados y pisoteados; y de esos hay muchos. Su causa es la observancia de los derechos , pero el cuidado que pone en el trato con sus semejantes y su dedicación lo hace transitar, sin quererlo, por los difíciles caminos de la santidad y el martirologio. No exagero.

Uno de los derechos humanos, sacrifica su situación social y laboral, crea una situación de incertidumbre y temores en su familia. Pierde su empleo y su profesión, siente la presión sobre sus familiares más cercanos y ve alejarse a amigos y familiares por igual; mientras aparecen de forma sospechosa e inesperada viejas amistades y familiares siempre dispuestos a hablar de política.

Uno de los derechos humanos, puede recibir un ataque verbal en la parada de un autobús por una mujer histérica que le recuerda, sin usted esperarlo, las bondades de la Revolución, que usted desecho humano no puede entender. También puede ser atacado y recibir un golpe cuando va por la calle y cuando se vira ve un joven , o una joven que se da vuelta caminado de forma apresurada sin llegar a responder cuando usted le pregunta: ¿Por que lo haces?.

Uno de los derechos humanos, puede ser citado a un acto de repudio, que se convierte en un juicio popular; y ver como se encuentra con una colega medico en medio del público , muerta de vergüenza y tal vez preguntándose que hace allí. Entonces usted se encuentra que más que uno de los derechos humanos, el que preside el tribunal le recalifica como: “un religioso pacifista”.

Uno de los derechos humanos, es aquel que siente cómo las pedradas golpean su casa y trata de disimular para no inquietar más a sus familiares.

Uno de los derechos humanos, ve con sorpresa cómo una vecina , siempre que pasa por el frente de su puerta que da a la calle, escupe sin miramientos y sobre todo a sabiendas de que uno se percata de su asqueroso acto. Disfruta el hacerlo, sobre todo cuando nos encontramos en la sala, y trata sin éxito de proyectar su sucio escupitajo entre las rejillas de la ventana.

Diestra en el lanzamiento del gargajo, debía establecer algún record Guinnes, en tan sucio proceder.

Uno de los derechos humanos, comprueba que la ropa recién lavada que su hacendosa esposa ha colgado en el estrecho patio lateral de su casa, aparece sucia y embarrada de heces fecales. Entonces es que , uno de los derechos humanos, ni tonto ni perezoso ,vigila en distintos horarios por tres días hasta sorprender a una adolescente de apenas 13 años quien asustada y temblorosa le dice que, “un hombre en la esquina le manda a hacer eso”. Hay compasión en éste , uno de los derechos humanos, como para soltar a la niña, advirtiéndole que no lo haga más. ¡Cuán miserable pueden ser los esbirros de un régimen que se valen de una niña para hostigar a un disidente , manchando sus ropas recién lavadas con excrementos !

Uno de los derechos humanos, ve aparecer hombres como fantasmas que te hablan en bisbiseos, mujeres cargadas de crueldad que acechan en los caminos polvorientos a sus familiares cargados en demasía de años y tristezas. Familiares que escuchan detrás de las mamparas. Rostros tristes y compasivos que nada alcanzan a entender pero que algo saben.

Uno de los derechos humanos, alcanza a escuchar al agente insidioso que le sorprende en su casa, para reforzarle su impotencia y recordarle cuán vulnerable es. Entonces , sólo entonces, el de los derechos humanos, despojándose de la compasión que le caracteriza y del cuidado que pone en su trato amable, le recuerda al jenízaro que ya no quedan más mejillas que golpear.

Uno de los derechos humanos, no anda en caminos de culpa, ni de perdón; menos en caminos de maldad que puedan descalificarlo. Hace lo que tiene que hacer conforme a sus principios, gana en libertad aunque a veces la pierda.

Uno de los derechos humanos, toma el camino del exilio, cuando se aproxima el quebranto del hogar y los sucesos sobresaltan y socavan las más caras esperanzas de sus familiares más queridos.

Entonces es que alcanza el lento caminar por las calles desiertas de este exilio pavoroso, ve la tonalidad gris del precario lago y comprueba que ya no hay un mirar a los lados mientras se camina sin enemigos; y ahora se duele de tanto pasado, para sufrir este dolor en el presente. ¿Qué cómo es este dolor?, es un dolor sin sombras, casi de muerte.

eloy_gnzlz@yahoo.com
http://www.cubapordentro.com/Archivo/tri-2007-01-03-a.htm



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