Die "Pornos", kubanische Punkrocker und der Knast (jugendfrei)

27.10.2003 22:40
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#1 Die "Pornos", kubanische Punkrocker und der Knast (jugendfrei)
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UN DELITO MAYOR:
SER COHERENTE EN CUBA

La Habana
CubaNet
Octubre 26, 2003

Gorki Aguila es el líder de una de las bandas de rock más incómodas para las autoridades cubanas. Basta con elegir ese género musical históricamente satanizado por el comunismo y que además el nombre de su agrupación, Porno para Ricardo, aparezca en la nómina de invitados a algún festival metalero, para levantar sospechas en la policía política del régimen.

Y es que la música de los Porno es la irreverencia elevada a la máxima expresión. Sus conciertos son provocativos y las letras de sus canciones agreden las "buenas" costumbres del castrismo y apelan a la libertad de expresión. Uno de los temas de su primer disco, que recién se editó en México dice: "Hay un hombre sentado en el trono / que se perpetua como un verdugo / y promete a todos un futuro / feliz feliz feliz".

A principios de abril pasado, los integrantes de la banda recibieron el aviso de los gendarmes (anti)culturales de la Isla: debían entrar por el aro. Las cosas han cambiado, chicos, les dijeron -¿alguna vez fueron diferentes?-, deben cambiar el nombre del grupo y las letras de las canciones, así como ese comportamiento en los conciertos.

No era difícil imaginar que Gorki se negaría, pero lanzaron el anzuelo y acto seguido prepararon la trampa de moda en Cuba. Un buen rockero siempre se droga. O simplemente gusta de prodigarse sus pitillos de marihuana. Las nuevas regulaciones contra la expansión del mercado de estupefacientes en la Isla permiten sacar de circulación a cualquier ser demasiado incómodo o rebelde, incluso bajo mera sospecha de consumo y sin muchas pruebas. Una ganga.

Pocos días después de la advertencia policial, luego de encender la noche pinareña con un concierto memorable en el festival de rock de esa occidental ciudad cubana, Gorki era arrestado. Una de aquellas chicas que movían frenéticamente la cabeza mientras tronaban las guitarras lo acusó de venderle "una pastilla".

Fue inmediatamente confinado a la Prisión Provincial de Pinar del Río en régimen de alta seguridad, sin fianza y en condiciones infrahumanas. El juicio fue casi cuatro meses después, el 6 de agosto, y en la vista no pudieron presentarse pruebas. No hacen falta, claro. Hace mucho tiempo que la (in)justicia castrista prescinde de pruebas. Un diminuto radio de onda corta, una grabadora de periodista, un libro, una revista, un periódico, un graffitti pueden costar 25 años de encierro y exilio en tu propia tierra.

Basta con que a alguien le guste un ritmo determinado y será por ello juzgado. Los amantes del rock lo saben mejor que todos. A Gorki no se le pudo probar el tráfico, pero igual, fue hallado culpable y ahora tendrá que esperar cuatro años para volver a los escenarios con la misma devoción por un estilo que no dejará de crearle problemas mientras dure la pesadilla del castrismo.

Hace ya seis meses que sufre su encierro en una mínima celda de 2,5 por 1,5 metros, donde le acompaña otro recluso. La alimentación es pésima y la atención médica insuficiente. No tiene acceso a agua corriente ni a teléfono ni a la prensa. Sus familiares, los más cercanos, pueden verle cada tres meses. Sólo puede salir del calabozo a tomar el sol dos horas por semana.

Los Porno no son desconocidos para el público cubano. Fundada en 2001, es hoy una de las bandas punk más reconocidas del país, a pesar de que sus maneras irreverentes no les granjean muchos espacios de promoción ni "padrinos" institucionales. Su primer disco demoró casi un año en encontrar quién lo editara. No obstante, han sido entrevistados en programas musicales y juveniles de la televisión y la radio, y es casi extraño el festival dentro de la Isla al cual no asistan en calidad de invitados.

Ahora es incierto el futuro de la agrupación. Gorki es el alma de ella. Él compone los temas, es el arreglista y el cerebro. Mas su vida ha sido un solo acto en el cual prevalece la coherencia con lo que cree y lo que ama. No se prostituye, no flaquea. Defiende sus elecciones, por arduo que resulte. Y esas actitudes, en la Cuba de Castro, son delitos mayores, los más punibles.

Pero no desesperemos. En vida tan audaz no ha comenzado, ni por asomo, a caer el telón.




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