Una habanera casa napoleónica.

22.03.2007 23:17 (zuletzt bearbeitet: 22.03.2007 23:18)
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#1 Una habanera casa napoleónica.
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Al bordear los muros exteriores de la Universidad de La Habana le espera una grata sorpresa. En la mayor altura de la calle San Miguel está el número 1159 del municipio Centro Habana . Allí se encuentra una vetusta edificación. Ella le abre las puertas del Museo Napoleónico.

Este lugar es considerado como la casa del Gran Corso en la Isla. Su ambientación tal parece que espera la llegada del Emperador a Las Antillas. Sus valiosos fondos, muchos de ellos reliquias originales, ofrecen una atmósfera francesa en medio de la capital habanera. Las colecciones que forman parte de este patrimonio cultural fueron atesoradas por acaudalados personajes del país. Entre ellas se encuentran armamentos y vestuario militar de la época, bronces muy trabajados, monedas, porcelanas, pinturas y objetos personales de Napoleón Bonaparte.

En las salas el mobiliario está dispuesto para una observación fidedigna de toda una época. Mesas, candelabros y adornos denotan la unidad de una familia imperial. Una de las camas que utilizó este personaje aguarda en una de las habitaciones, mientras grabados de diversos estilos y cabellos del Emperador le acompañarán en su recorrido por las tres plantas de la edificación.

Entre sus piezas principales está el rostro del Gran Corzo. La mascarilla que se conserva en el museo fue hecha por el doctor Francesco Antommarchi dos días después de la muerte de Napoleón. Este fue el último galeno que lo atendió en Santa Elena, y años más tarde pasó a vivir en Santiago de Cuba.

Esta muestra del rostro de Napoleón se le entregó al escultor Cánova. En 1833 se organizó una suscripción para la reproducción limitada de la mascarilla en bronce, que fue fundida en el taller de Richard y Quesnel en París. Los ejemplares se distribuyeron entre familiares y mariscales. De este grupo una vino para completar, muy cerca de su cama, la muestra de la original institución cubana.

En el último piso una amplia biblioteca de muebles empotrados en las paredes recoge la vida y obra de la interesante personalidad histórica de Francia. Desde su atalaya pueden observarse los alrededores habaneros y la zigzagueante colina de la residencia, que cuenta además, con la presencia de numerosos adornos en un hermoso patio interior.

Por Miralys Sánchez Pupos

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